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sábado, 1 de agosto de 2009

Dinero Fácil vs Dinero Difícil

Resumen: Álvaro Guzmán es gestor de fondos de renta variable de Bestinver desde marzo de 2003. En este artículo explica las principales reglas que orientan su gestión: invierte en algo que conozcas mucho mejor que la media y compra barato, lo que permite alcanzar rentabilidades excelentes con un riesgo moderado.

1. Mi primera regla es conocer lo que compras,
¿qué significa esto realmente?

La mayoría entendemos que esto se reduce a comprender el negocio de la empresa en que se invierte. Pero una empresa es su negocio y muchas más cosas: son sus activos, sus personas, su historia?¡y los activos, las personas y la historia de sus competidores! Se puede invertir con éxito en una firma sin conocer todo esto; pero a quien no lo haya estudiado quizás le falte el valor para mantener su inversión cuando ve que de pronto un día sus acciones sufren un desplome del 25% en la sesión.

Más concretamente, antes de invertir me parece necesario conocer:
- la historia de la empresa (quién la fundó e hitos más importantes desde ese día hasta hoy)
- la historia del sector / de los competidores (quién ha sobrevivido a las crisis y por qué, qué diferentes estrategias adoptaron en el pasado los diferentes actores, etc.)
- las cuentas anuales de los últimos 8-10 años.
- el sistema de incentivos que mueve a los principales ejecutivos
- la identidad de los accionistas, su papel y el rol que ocupan (tácito o explícito) en la toma de decisiones- la historia contada por algún antiguo empleado
- las posturas históricas del regulador si se trata de un negocio regulado
- la visión que tiene la competencia de la empresa y de sus ejecutivos
- el histórico de transacciones corporativas realizadas por la empresa y sus competidores (quién compró, cuándo, por qué y con qué valoración) Evidentemente no siempre podemos hablar con antiguos empleados, a veces incluso no se dispone de cuentas anuales homogéneas que recojan tantos años? Pero en esos casos habrá que ser conscientes de nuestras limitaciones a la hora de decidir si invertimos o no; y si lo hacemos, habrá que reflejar nuestro menor conocimiento con un peso menor en la cartera.

La segunda regla:
Comprar barato.
Lo primero que me llamó poderosamente la atención apenas un año después de comenzar a analizar empresas cotizadas fue la idea de comprar duros por 4 pesetas.

Warren Buffet dixit:
Quién no entienda esto en los primeros cinco minutos, posiblemente jamás lo haga.
Y es que sin pretender hacer de la inversión de valor el único método válido, a mí no se me ocurre otro tan lucrativo y que a la vez nos permita dormir tranquilos.
En cuánto al eterno debate de qué es barato o caro, cada uno tiene que seguir su método de valoración, pero creo que la mejor receta es la siguiente:
Se compra barato cuando uno está deseando que la cotización de la empresa que compró el Lunes se desplome el martes para comprar más aún. Y si uno no lo está deseando, mejor no comprar.
Creo sinceramente que siguiendo las dos reglas enunciadas, cualquier inversor puede obtener rentabilidades razonablemente interesantes. En mi opinión no hay más debate en cuanto a la gestión de activos que el de si se ha comprado algo que se conoce bien, y si se ha pagado por ello un precio razonable.

¿Valor o crecimiento? ¿Small Caps o Blue Chips? ¿Y por qué no dos grandes maneras de ganar dinero?:
El dinero fácil y el dinero difícil. Si se quiere segmentar la gestión, sus métodos o las rentabilidades, los profesionales y la prensa sugerirán encuadrar cada gestor en un estilo, y comparar sus rentabilidades con las de otros gestores del mismo estilo.
Así se comparan peras con peras, suele ser el argumento. Yo no creo en las diferencias entre una gestión de valor y una de crecimiento, o una centrada en empresas grandes o pequeñas.

Creo en la inversión que consiste en saber lo que se compra y comprarlo por menos de lo que vale. Si acaso y en exclusiva atención a mi experiencia.
¡Nada de pretender crear nuevas categorías!, sí que con el tiempo me he dado cuenta de que las rentabilidades logradas han sido fáciles o difíciles; y creo que la distinción es relevante.

Dinero fácil. Parto de un ejemplo inventado en los números absolutos pero no en las proporciones. Si en el mundo cotizan 100 empresas, todos los expertos (analistas, brokers, gestores, periodistas) SIGUEN (escriben, analizan o estudian sobre apenas 40).

Esto quiere decir que 60 empresas son PERFECTAS DESCONOCIDAS para la mayoría de los expertos. Suelen ser empresas pequeñas, a veces locales, a veces poco dadas a comunicar información, a veces poco líquidas en su contratación bursátil diaria, etc. Pero su verdadero interés reside en que por una u otra razón, casi nadie (grandes brokers, gestoras, analistas) las conoce. Aunque puede que requieran un mayor esfuerzo de análisis, a veces uno encuentra empresas claramente líderes en un nicho de mercado, cotizando a múltiplos anormalmente reducidos. Llamo a esta categoría de inversiones.

Son dinero fácil porque realmente la razón por la que están infravaloradas es, sencillamente, que pocos saben que existen. Es cierto que si nunca nadie se diera cuenta de su existencia, estarían condenadas a permanecer infravaloradas y no serían a la postre una buena inversión. Pero eso NO pasa, o por lo menos, esa es mi experiencia en las decenas de inversiones de este tipo que he realizado.

Siempre que el valor calculado es correcto, o sube la cotización, o llega una OPA. Y me atrevo a catalogarlas de dinero fácil porque francamente a uno le cuesta colgarse una medalla tras doblar la inversión en acciones de una empresa dominante en su nicho que pasa de cotizar a PER 6 a hacerlo a PER 12 (Caso de SANTANDER entre Marzo del 09 y Agosto de 09). No tiene más mérito el asunto que HABERLA DESCUBIERTO, y uno tiene la impresión de que cualquier compañero de profesión hubiera hecho lo mismo.
Por lo que esta distinción es relevante es porque este dinero fácil va siendo más complicado de obtener a medida que aumentan los activos en gestión.
Cuando éstos crecen, hay que encontrar un número mayor de empresas que ofrezcan dinero fácil para tener el mismo impacto en rentabilidad. En el caso de nuestro fondo global (que tiene un universo de más de 20 mil cotizadas entre USA y UK sólo), el problema, más que existan o no suficientes alternativas, es de capacidad de análisis (disponemos de un número limitado de horas/día/hombre). Lo lógico es cuándo lleguemos a nuestro tope incorporemos a más gestores de nuestro perfil inversor.

Dinero difícil. Aquí entran aquellas inversiones en acciones de empresas CONOCIDAS por todos, generalmente desdeñadas por el mercado y en nuestra opinión infravaloradas por razones que suelen repetirse: los analistas no esperan crecimientos del beneficio a corto plazo (y en este caso puede bastar con ser más pacientes que ellos), o la empresa está atravesando un problema coyuntural que es resoluble a medio/largo plazo, o simplemente el mercado le ha cogido manía a sus dirigentes por razones que no consideramos relevantes.

En este caso, la decisión de inversión exige un JUICIO activo CONTRARIO al de la masa (como la irrelevancia de que los beneficios no crezcan uno o dos años, o una probabilidad alta de sobreponerse al problema coyuntural, o simplemente un juicio positivo acerca de dirigentes honestos que rechazan someterse a las recomendaciones, caprichosas a veces, de los analistas).La ventaja de estas inversiones es que permiten rentabilizar el análisis invirtiendo una mayor cantidad de fondos. El riesgo consiste en caer en lo que llamamos una trampa de valor (Cool. En estos casos hay que redoblar la prudencia, tener muy claro qué razones esgrime el mercado para defender que la cotización no está infravalorada, y trabajar esos argumentos al máximo (de nuevo, conversando con la competencia, empleados, regulador, proveedores, clientes, etc. etc.) antes de invertir dejándose llevar por lo óptimamente barato (¡y quizás efectivamente caro o en su justo precio precio!)

Algunas inversiones para lograr dinero difícil no son tan difíciles. Dentro de lo difícil que puede resultar ganar dinero invirtiendo en empresas conocidas por todos y por todos desdeñadas (ir en contra de lo que piensa la masa), yo resaltaría 3 casos en que el dinero a ganar no es en realidad tan difícil siempre que se tomen una serie de precauciones.
Cíclicos deprimidos, los cíclicos son empresas que alternan sistemáticamente períodos de grandes beneficios con otros de ganancias reducidas o incluso pérdidas. Si se compran cuando los beneficios están por debajo de la media se suele ganar dinero casi siempre. Lo único que hay que respetar es seleccionar empresas razonablemente eficientes y que tengan un balance lo suficientemente sólido como para aguantar un período porlongado de vacas flacas. (Ejemplo: compra de Acerinox o de productores de petróleo a finales de 1998). Aunque es cierto que casi siempre las he comprado demasiado pronto en general suelen ser inversiones que funcionan bien y no entrañan tanto riesgo como los medios a veces quieren hacernos creer.

Historias de restructuración, son empresas que están en pérdidas o ganado menos de lo que deberían. La inversión aquí es casi siempre muy arriesgada, pero si nos ceñimos a algunas de ellas no lo es tanto. Es el caso de empresas con varios negocios que por ejemplo pierden mucho en uno de ellos, pero ganan en otros. En las cuentas consolidadas, sólo aparecen pérdidas, y el valor de los buenos negocios queda oscurecido, por las pérdidas que generan los que van mal. El caso que más veces he visto repetido es el de negocios que funcionan bien en su país de orígen pero que han fracasado en el intento de expandir su fórmula al extranjero (por ejemplo el caso de Adolfo Domínguez en el año 99). Si el equipo gestor no se empeña en seguir invirtiendo en el negocio malo, mi experiencia es que acaba vendiéndolo o cerrándolo, y las acciones rápidamente suben, reflejando el valor del negocio bueno.

Empresas muy sólidas con pocas perspectivas de crecimiento a 1 o 2 años vista, cuando una empresa buena (posiciones de mercado fuertes, equipo gestor disciplinado y honesto) atraviesa por un momento de no-crecimiento, el mercado suele penalizarla excesivamente. Si se da el caso de que las acciones caen a un múltiplo interesante (ejemplo de Procter&Gamble en 1999), suelen ser buenas inversiones cuando uno alarga el horizonte a 4 o 6 años vista. El único mérito de estas inversiones es LA PACIENCIA.

Conclusiones: ¿Desmitificación de la Gestión? Sin pretender DESMITIFICAR la gestión de activos como INDUSTRIA, creo que en ella hay un exceso de ruido, cada día miles de analistas realizan predicciones macroeconómicas sobre cientos de variables, que a su vez comunican a miles de gestores, que a su vez son clasificados y analizados por cientos de agencias de rating, y publicaciones, y todo esto, en medio de millones de noticias que cada minuto van apareciendo en las pantallas de todos ellos.

He conocido gente con más de 25 años de experiencia que el único bagaje que hoy tienen es un recuerdo lejano de algunas de ellas. Y he conocido gente con menos de dos años de experiencia, centrados en analizar empresas y comprar baratas las que entienden, que suelen acertar casi siempre. De esto yo no pretendo sacar una conclusión pedante y de altura de miras. Pero desde que así lo entendí hace hoy ya 9 años, lo que saco es que una disciplina diaria de análisis, regida por dos bastiones muy claros

1.compra lo que entiendes
2.compra BARATO

Esto nos permitirá alcanzar rentabilidades excelentes con un riesgo moderado
Cuestiones a tener en cuenta:

Primera, no perder dinero.
Segunda, no olvidar jamás la primera regla.

Más tarde descubrí que tales reglas habían sido enunciadas previamente por Warren Buffett. Como casi todas las conclusiones de este artículo, esta concreta también ha sido enunciada mucho antes y múltiples veces por Warren Buffet y su socio Charlie Munger de manera indirecta cuando aconsejaban:
to restrict one's circle of competence.

Enunciado en positivo, ¿quien sí lo haya estudiado todo tendrá en su conocimiento la mejor herramienta para valorar si el desplome es justificado, o más bien una oportunidad de compra?

Este apartado es de gran relevancia, ya que a veces resulta difícil poder comprobar todos los puntos que se quisiera. Sin embargo, cuando uno toma las cuentas de 8-10 años se ve con relativa facilidad si los beneficios generados son de verdad o no. Para esto, se requieren conocimientos de contabilidad avanzados (ser capaces de cuadrar la cuenta de resultados y el balance con el estado de flujos de caja). De quienes, sin estos conocimientos contables se aventuran a invertir a pesar de todo, Warren Buffet decía que compiten siendo cojos en un concurso de patadas en el culo.

Se habla de muchos que al parecer han logrado grandes beneficios aplicando el análisis macroeconómico, o el chartismo o incluso el análisis cuantitativo. Pero de momento no hay un grupo grande y HOMOGENEO de ellos que lo hayan logrado aplicando técnicas similares

Los Superinversores (que incluyen a Ben Graham, Warren Buffet, Bill Ruane, Walter Shloss y otros muchos no tan conocidos) representan un grupo que alcanzó rentabilidades muy altas de forma sostenida en el tiempo y aplicando los mismos principios. A título anecdótico, un cliente de Bestinver, profano en Bolsa pero licenciado en 4 carreras y muy perspicaz por las preguntas que me hacía sin conocer la materia, tras charlar una hora me dijo:
¿Invertís estudiando el valor de las empresas? ¿Pero es que se puede hacer de otra manera?
No supe dar una respuesta convincente.
¿Porque no se habla de ellas en los periódicos, porque no están cubiertas por analistas, porque no publican sus cuentas más que en el idioma de su país, porque no realizan reuniones periódicas de información con analistas? ¿Increíble no? Lo fácil que resulta recopilar información viable, solo hay que procesarla con sentido común y visión de futuro.

En general, el dinero fácil se encuentra en empresas más bien pequeñas, ya que las más grandes todo el mundo las conoce. Pero ojo al límite donde empieza lo grande, nosotros hemos encontrado dinero fácil en empresas de hasta EUR 2bln de capitalización, un tamaño que es superior ¡al 70% de las empresas cotizadas en el continuo español!
(Cool Caso en los que la aparente infravaloración de la empresa es sólo un espejismo, ya que por ejemplo los beneficios (o la expectativa de ellos) no volverán nunca al nivel esperado en el momento actual.

Al proceso de comprobación que consiste en hablar con el mayor número posible de agentes (clientes, proveedores, empleados, competidores) relacionados con la empresa, el mítico inversor Phil Fischer le puso el nombre de Scuttlebutting.

Es el caso de los productores de 'commodities' (acero, petróleo, y cualquier materia prima en general), que generan grandes beneficios cuando los precios de lo que producen están altos y pueden hasta perder dinero cuando están bajos; pero también de otro tipo de empresas como las fabricantes de coches o las que dependen de la publicidad (por ejemplo en periódicos)

Se compra pronto cuando el ciclo negativo de la empresa concreta en que se invierte (ya una acerera, ya una petrolera) se prolonga en el tiempo más de lo que uno esperaba. En estos casos, las acciones pueden seguir cayendo (¡y a veces con fuerza!), a pesar de haberlas comprado baratas

lunes, 20 de julio de 2009

¿ES POSIBLE VIVIR DEL TRADING?

Un gran experto en el tema jejeje


Si se dispone de 100.000 euros, se está dispuesto a correr riesgos, se saben controlar las emociones y, como dicen del póker, se es consciente de que no hay otra forma que aprender que perdiendo dinero, se puede vivir del trading. Si se cumplen estos requisitos, se puede triunfar en el mundo de las operaciones financieras. Y la mejor prueba, asegura el trader Roberto Pérez, está en Amsterdam, ciudad la que reside y donde “hay miles de traders. Aquí es un trabajo más. Si te das una vuelta por la ciudad te encontrarás con un montón de carteles de empresas de este tipo. Muchísima gente se queda en su casa operando. Y como, además, no se pagan impuestos por el trading si se tiene otro trabajo, es común tener un empleo de media jornada y después dedicarse al trading”.

Sin embargo, que sea posible vivir de esto no implica que sea fácil. Más al contrario. Como subraya el trader y webmaster de
www.x-trader.net , Alberto Muñoz, “las estadísticas oficiales demuestran que sólo el 5% de los traders particulares ganan. Y ese 5% suele coincidir con cuentas bastante bien capitalizadas, lo que garantiza poder sobrevivir cuando hay racha de pérdidas”. No obstante, y “al contrario de lo que mucha gente cree”, que el porcentaje de inversores exitosos sea tan bajo no tiene que ver con que el mercado esté manipulado por unos cuantos actores, sino con deficiencias quienes en él operan. Según Muñoz, “la falta de preparación sicológica y la falta de fondos del pequeño trader suelen llevar a que pierda dinero”.

Coincide Ignacio de la Torre, director académico de los masters en finanzas del IE Business School, en que ambas cuestiones tienen una importancia determinante en el resultado final. Y es que, en ese terreno, los traders institucionales suelen manejarse con ventaja sobre los particulares, dada su mayor potencia inversora y su mejor conocimiento de los instrumentos técnicos. “Cuando tienes una visión muy clara a corto plazo y sabes sobre derivados puedes tomar posiciones apalancadas a través de estrategias de derivados. El day trader no suele conocer ese sector. Y cuando lo conoce carece de capacidad inversora para aprovecharlo”.

Pero más allá de la suerte individual de cada operador, estos traders independientes poseen notable importancia sistémica, ya sea estabilizando el mercado o haciéndolo más volátil. Como señala Ignacio de la Torre, “en todas las salidas a bolsa, a los fondos de inversión tipo Fidelity les gusta que haya tramos minoristas porque le dan liquidez al valor. Y esa es la función que cumplen estos pequeños traders, crear liquidez comprando y vendiendo acciones. Es importante porque habitualmente lo primero que haces cuando valoras tomar una posición es mirar el volumen diario para saber, llegado el caso, cuánto tardarías en salir de ella”. Sin embargo, estos operadores también pueden provocar efectos indeseados. Según de la Torre, los inversores a largo plazo pueden sentirse retraídos a adquirir determinado valor “si aprecian que esa acción es muy volátil por una excesiva concentración de day traders”.

Juego de probabilidades

Claro que, sean grandes o pequeños, institucionales o particulares, todos los traders se ven obligados a moverse en un mercado regido por el azar y por los golpes inesperados, movido tanto por las emociones desbocadas como por los análisis racionales y los cálculos de probabilidad. Y ese es uno de los elementos que hacen tan especial y tan llamativo al trading, al mezclar fiabilidad e incertidumbre. Según Roberto Pérez, “en el mercado todo es casual y todo guarda cierto orden. Los precios los formamos las personas, por lo que hay patrones psicológicos que pueden servirnos como indicativos de comportamientos futuros. Pero hay que tener en cuenta que sólo jugamos con probabilidades, ya que esos modelos no se repiten al 100%, como piensa mucha gente”. De modo que se puede mirar mucho gráfico y exhibir mucho conocimiento técnico pero, al final, lo que cuenta es dominar los nervios: “el pánico y la euforia, que son nuestros compañeros permanentes, nos juegan malas pasadas. Cuando sabemos esto y actuamos de forma distinta es cuando empezamos a ganar”.

Para Alberto Muñoz, lo esencial es tener las ideas muy claras y ser muy frío a la hora de abrir y de cerrar una posición. Y para ello, “hay que tener un plan diseñado hasta el milímetro que se ha de ejecutar minuciosamente. En otro caso, se estará apostando a ciegas. Tenemos que ser como los cirujanos. Cuando operan a alguien del corazón, dejan un margen a la intuición para resolver imprevistos, pero fundamentalmente siguen al pie de la letra pautas muy definidas”.

Sin embargo, la inseguridad en la que mueven los pequeños traders no se solventa únicamente manejando adecuadamente las emociones. Y es que los traders independientes operan en un mercado en el que parten en inferioridad de condiciones. En primer lugar, son muchos pero dispersos, y si se unieran el capital resultante distaría mucho del que manejan los bancos de inversiones; tampoco poseen la capacidad de presión de los grandes actores financieros, (“los más beneficiados de la crisis han sido los bancos. Mira JP Morgan, está haciendo lo mismo que en 1929, quedarse con todo lo que puede”, asegura Roberto Pérez); y su capacidad de orientación, en general a través de medios técnicos, puede no ser la adecuada cuando la información que llega no posee la transparencia precisa. Como asegura Ignacio de la Torre, “en ocasiones se da abuso de mercado por gente que toma posiciones a un día y luego hacen circular rumores, (del estilo de “¿has oído algo de que está mal la contabilidad de tal compañía?”). Es una práctica que está prohibida, pero que tenemos que ser conscientes de que existe y de que hay que perseguirla con más fuerza”.

En definitiva, que ser trader independiente tiene desventajas notables. En primera instancia, porque no hay correlación entre esfuerzo y resultado. Como asegura Muñoz, “por muchas horas que le dediques no vas a obtener mayor rentabilidad”. Además, se ha de saber manejar cierto nivel de frustración cotidiano, ya que “puedes estar mucho tiempo delante del ordenador sin que pase nada relevante o puedes tirarte horas y horas ganando y en el último momento de la sesión perderlo todo”. En cuanto a las ventajas, se trata de un trabajo que permite gran libertad, ya que se puede realizar en cualquier parte del mundo (siempre que se cuente con una conexión a internet); en el que es uno mismo quien decide cuántas horas trabajará y en qué horario; donde, además, no hay que pedir permiso a los supervisores para llevar a término las propias decisiones; y donde los ingresos no se han de compartir. Aunque, eso sí, hay que tener en cuenta que se trata de un trabajo “en el que nadie te garantiza que vas a poder pagar las facturas”.

Autor del articulo: Esteban Hernández en Cotizalia